La isla de Oléron y la cuenca de Marennes

Constituida de 15 municipios, la Tierra Marennes-Oléron es un territorio excepcional rico y de gran diversidad. En un mismo lugar, descubrirán un patrimonio arquitectural remarcable, una naturaleza salvaje, pueblos de encanto, payas de arena fina y un puerto de pesca. Tierra donde se vive bien, Marennes-Oléron es una destinación donde todas las generaciones encuentran su bienestar. Con sus paisajes contrastados, sus condiciones climáticas particularmente favorables y sus riquezas ecológicas, la isla de Oléron y la cuenca de Marennes es un territorio encantador.

Oléron, “la luminosa “ con una superficie de 175 km² es la isla francesa más grande de la costa Atlántica. Sus magníficas playas de arena, de las cuales varias están certificadas Bandera Azul, son campos de juego de primer plano para los más pequeños. Es igualmente un paraíso para los aficionados a deportes náuticos de deslice.

A pie, en bicicleta o incluso a caballo, vayan a descubrir los numerosos bosques y marismas que albergan una fauna y una flora rica y variada.

Marennes-Oléron es también un patrimonio excepcional donde se mezclan fortificaciones, monumentos marítimos, iglesias y arquitectura local contando entre otras cosas, frente a la costa de Boyardville, con Ford Boyard, la majestuosa “ nave de piedra “ que a día de hoy se ha convertido en uno de los monumentos nacionales más populares.

Después de haber aprovechado plenamente de estas numerosas actividades, cuando toda la familia se va à comer, la alegría continua, porque entre las ostras, los mejillones, el pescado, los mariscos, las buenas frutas y legumbres de la tierra, todo salpicado de sal de mar y acompañado de vino de la tierra, se está francamente “beunaise” (“cómodo” en dialecto de Charante) en la isla de Oléron y en la cuenca de Marennes.